lunes, 13 de junio de 2016

Los Caballeros Del Saber


Los Caballeros Del Saber
Newton Trompowsky


Leer es un instrumento fuerte, pero una tarea difícil. Parece que el mundo no quiere más que leamos. El hábito de sentarse a leer un libro se perdió en muchas de estas nuevas generaciones alienadas por sus celulares, computadores y televisores. Sin embargo, aún existen los que sienten la magia de los libros y reconocen el poder de la literatura en llevar al lector a universos inimaginables, aventuras espléndidas, senderos de verdaderas enseñanzas. Y no es que estos caballeros de tan noble causa se escondan en tierras ficticias o países de primer mundo; del día 25 de mayo hasta el 5 de junio, los caballeros del saber trabajaron en la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz de La Sierra, en su décima séptima edición.

Estos caballeros se disfrazan como organizadores, colaboradores, autores, todos los demás que se interesan por mantener la cultura de la lectura viva. Y su batalla tiene como enfoque primordial el de defender a todos los niños y niñas cuya imaginación aún brilla y su capacidad de aprender y adquirir nuevos hábitos sigue ágil. 

Estos caballeros se encontraban por toda la feria, pero se concentraban el el pabellón infantil. Por allá, niños contemplaban el Dragón, un nuevo personaje del cómic de la Dama y el Caballero del Saber. Sin embargo, es necesario resaltar que poca fuerza tienen los caballeros sin la ayuda de los padres y la familia. 

Caminando por el Pabellón Infantil de la feria del libro, que constaba de innumerables stands para entretenerlos, se sentia un aire de diversión pura, como es característico de los nuevos seres. Contemplaban el Dragón, un nuevo personaje del cómic de la Dama y el Caballero del Saber. En el stand del dibujo, donde niños de diferentes edades se encontraban dibujando y coloreando. 

Maria de los Angeles Herrera, colaboradora del stand, recuerda la importancia de la feria del libro: “En esta nueva generación, como ya estamos en la era digital, muchos ya hemos olvidado los libros, estamos acostumbrados al PDF, a las redes informáticas, a las redes sociales, entonces lo que busca la feria del libro es incentivar la lectura, la creatividad, todo esto no solo a traves de la lectura pero otros tipos de arte; tenemos el teatro, las manualidades, los dibujos. 

Y para las generaciones actuales es recordar todo lo que la lectura significa y representa para el crecimiento personal”. En el stand en el que había una pequeña cola de niños esperando su turno de entrar, la colaboradora muestra como este arte manual se relaciona con la lectura “Los más grandecitos tienen que leer y luego dibujan, los más chiquititos pueden expresar su creatividad dibujando lo que ellos tienen en ese momento en su cabecita, lo que normalmente son cosas alegres porque están en contacto con todo este mundo artístico ahorita mismo pues se expresan muy bien con todo los colores y todo.” La interrelación de las diferentes formas de arte muestran su significante impacto.


Todavía en el pabellón infantil, Wilmar Montero del stand Centro Cultural San Isidro: “la perspectiva que he tenido durante estos 12 días, es que los niños se apegan mucho a lo didáctico, a lo dinámico”. Lo que para él es un método eficaz para interactuar con los más jóvenes, también se transforma en una critica al pabellón infantil de la feria del libro de 2016. 

Dijo que en comparación con años anteriores este año no habían cuenta cuentos. No obstante, el stand San Isidro desarrolla ese papel como mencionó este caballero: “los niños se sentaban alrededor y les interesaban un poco el tema de la historia, imaginarse el imaginario del libro, tenemos libros que son didácticos con marionetas y títeres y se les impregna”. Cuenta con alegria el hecho de que presenció niños que querían llevar los libros del stand, no disponibles, lo que para el representaba: “como quieren llevarse algo de la feria.”

Adémas, hablando con estos pequeñas mentes en desarrollo, se notaba cómo la feria del libro les incentivaba a leer. Carmen, de 7 años, con su bolsa de libros, dijo que “llegando a la casa, voy a leerlos todos, pero no de una vez, por que hay que dormir”. Su sonrisa se reflejaba en la sonrisa de sus padres, la señora Lucía dijo “veía un entusiasmo cada vez que Carmensita, agarraba un libro e imploraba para compararlo”.

Para otros niños, como Josué, de 5 años, los libros de colorear le parecían más convenientes, confeso que: “no sé leer”. Entre otros, la feria del libro proporcionaba tanto para el público adulto como para infantil, una diversidad de opciones en temas y formatos para estimular la creatividad. 

Con todo, la feria del libro fue un éxito para el público en general, pero logró, una vez más, motivar a los pequeños. La interrelación de las artes, los diferentes tipos de libros, la imaginación que personajes crearon, todo eso cuenta para el éxito de esta edición. Es importante resaltar nuevamente, que esta relación entre la lectura y consequentemente la feria del libro con los niños depende mayormente de la familia y el ejemplo de los padres. 

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