lunes, 23 de mayo de 2016

Corazón Valiente

Elizabeth Ann Velásquez es una mujer, que como toda joven, está llena de sueños, profesionales y personales, por los que está luchando. Sabe que tiene todo para cumplirlos.

Es una mujer, que como toda joven, está llena de sueños, profesionales y personales, por los que está luchando. Sabe que tiene todo para cumplirlos.

El sufrimiento a causa de bullying la convirtió en una persona motivadora; ha escrito tres libros y viaja por todo el mundo dando charlas de superación y aceptación.

Nació el 13 de marzo de 1989 en Austin (Texas), se graduó en Comunicación de la Universidad Estatal de Texas y viaja por todo el mundo como speaker (oradora) motivacional; Este miércoles 25, dictará su conferencia Eligiendo ser feliz en Santa Cruz de la Sierra. Bolivia es el primer país de Sudamérica y el segundo de Latinoamérica, que visitará. Hace poco dio una conferencia ante 10 mil personas.

Lizzie nació con una condición médica extremadamente rara y que solo ha afectado a tres personas en todo el mundo, llamada Síndrome Progeroide Neonatal, no permite que su cuerpo almacene grasas. No es anoréxica, pero no importa cuánto coma, no puede ganar peso y precisa alimentarse en pequeñas cantidades cada 15 minutos. Está totalmente ciega del ojo derecho y en el otro tiene baja visión. Apenas mide 1,50 m y pesa menos de 30kg. Nació con un peso de 1.200 gramos, una piel semitransparente y aparentemente con pocas probabilidades de vida, estuvo de hospital en hospital para tratar de determinar cuál era su enfermedad, pero recién hace cuatro años que finalmente le dieron el diagnóstico. Se ha sometido a varias cirugías, una de ojo, otra de oído y se ha reconstruido totalmente los pies. En el derecho, especialmente, ha sufrido varias roturas porque no tiene grasa en el talón.

Tiene algunas características progeroides físicas, tales como nariz puntiaguda y piel envejecida que la hacen ver como una persona mayor y no como a la joven llena de ganas de transmitir al mundo su lema: Deja de mirar, empieza a aprender.

Investigadores médicos del Centro Médico del Sureste de la Universidad de Texas le han hecho diferentes estudios y han coincidido en que su condición es una forma del síndrome neonatal progeria que, hasta el momento y gracias a Dios, como dice Lizzie, no ha afectado a su sistema óseo ni a sus órganos y tampoco a sus dientes. No obstante, constantemente sufre de infecciones respiratorias y de agotamiento. “No tengo riesgo de muerte directamente, con el cuidado necesario puedo desarrollar una vida normal”, afirma Lizzie.


Lizzie nos cuenta un poco de su historia en la publicación en el periódico El Deber:





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